¿Cabe el sexo sin amor? Seguro que sí, para muchas personas. Pero la propuesta desde la fe es vincularlo. Es entender la vivencia de lo sexual asociado al amor. Frente a lo instantáneo, apostar por lo que construye historias. Lo que es capaz de vivir, con júbilo, los momentos de alegría, pero también de compartir y afrontar las tormentas. Un amor que busca crecer, cambiar, madurar. Pero un amor que necesita y pide delicadeza, gozo, ternura. La propuesta, desde la fe, es vincular la expresión de lo sexual a esa búsqueda tan humana, tan universal y tan honda… la búsqueda de amor: tener esa persona que te quiere y a quien quieres, y vivirlo como una alianza, una promesa, un compromiso. El amor que aprendemos en Dios.

  • ¿Amas?

Amor


Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.


Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.


Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

 

sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos....



(Delmira Augustini)

PastoralSJ
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