Charles Wright consigue tejer en un único relato dos hilos diferentes:
Por un lado, una biografía de Dom André Louf: nacido en Bélgica en 1929, con 18 años ingresó en el Monasterio trapense de Mont des Cats (Flandes franceses ), del que fue abad durante 34 años, pasando los últimos años de su vida como ermitaño en la Abadía de Sainte Lioba (Provenza, sur de Francia).
Por otro lado, y esto es lo más interesante del libro, a través de los artículos, libros, conferencias, diarios espirituales de Dom Louf, Charles Wright nos va desvelando su camino espiritual: alegrías y consolaciones, pero también tristezas e incomprensiones; su travesía por los tiempos revueltos del post-Concilio, su amor a la Orden de los Trapenses, su solicitud por cada uno de los monjes que tenía encomendados y, finalmente, su discernimiento vocacional hacia una vida de más silencio y recogimiento… La fineza espiritual de Dom Louf y el hecho de hablar desde su propia experiencia personal, nos sirve de guía para recorrer nosotros mismos nuestro propio camino en la fe.
“Cuando el creyente, con el corazón quebrantado, consiente en abandonarse, en aceptar su debilidad, en acoger la amargura que esta engendra, el milagro no se demora mucho; descubre entonces que en el corazón de su doloroso trance se manifiesta la fuerza de Dios (pp. 169-170).”




