Que esa sea mi arma y mi herramienta, la sabiduría de quien sabe que Tú llenas un corazón si se deja. La sabiduría de quien ha experimentado que dar se conjuga mejor que exigir, que amar es el camino. La sabiduría de quien te percibe no como un icono, sino como un Dios vivo que, en mi oído, susurra palabras de evangelio. La sabiduría de quien siente que Tú llenas de pasión una vida. La sabiduría de quien sabe que las tormentas se pueden vencer sólo si estás en medio de ellas.

¿Qué tal se ve el mundo a través de las gafas del evangelio, de las bienaventuranzas, del perdón, del Reino?

¿Me imagino lo que sería ver a las personas, los problemas, los retos, con la mirada esperanzada con que Dios nos ve?

A eso

A eso de caer
y volver a levantarte.
de fracasar y volver a comenzar.
de seguir un camino
y tener que torcerlo.
de encontrar el dolor
y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad.
Llámale sabiduría.
A eso de saberte impotente.
de fijarte una meta
y tener que seguir otra.
de huir de una prueba
y tener que encararla.
de planear un vuelo
y tener que recortarlo.
de aspirar y no poder,
de querer y no saber,
de avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.
A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina.
Llámale experiencia.
A eso de que tus ojos miren
y tus oídos oigan.
y tu cerebro funcione
y tus manos trabajen.
y tu alma irradie,
y tu sensibilidad sienta.
y tu corazón ame.
A eso no le llames poder,
Llámale milagro.

PastoralSJ
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