
Dame valor
«El viento se calmó y sobrevino una gran calma. Y les dijo: “¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» (Mc 4, 40)
Porque una cosa es hablar y otra dar trigo. Una cosa es desear que las heridas se sanen y otra estar dispuesto a que, en el proceso, algo del dolor me toque a mí. Una cosa es anhelar que todos tengan paz, pan y techo, y otra estar dispuesto a salir a terreno descubierto, donde está quien carece de todo. Dame el coraje de tomar, hoy y siempre, la dirección que me acerque a tu Reino.
¿A qué tengo miedo en el seguimiento de Jesús, en el compromiso con el evangelio?
Dios ahoga pero no aprieta
Dios ahoga pero no aprieta.
No te adula pero te defiende.
El hombre te alza y de deja caer,
Dios te deja caer sin alzarte.
Siempre está sobre aviso;
luego te quita el dolor y te pone la cena
–otras veces te pone el dolor y te quita la vida–.
Está lleno de sabiduría y de paciencia,
sobre todo de paciencia con los perversos,
–perverso quiere decir mal intencionado–.
No es un señor con barba,
no es una paloma,
es todo lo que vemos, lo que oímos, lo que tocamos.
Aunque parezca mentira, ¡Dios existe!
Gloria Fuertes


