
Elegir la muerte
« Y viendo Pilato que no conseguía nada, y aumentaba el alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo» (Mt 27,24)
La otra paradoja es la de quienes, eligiendo lo conveniente, se quedan enterrados en vida. Pilatos y su egoísmo. Caifás y su Ley. Herodes y su vacío. Judas y su forma de hacer las cosas. La muchedumbre y su pasividad. Tantos personajes de la pasión que eligen lo conveniente por encima de lo justo, su mentira por encima de la verdad, y la seguridad por encima del riesgo… Probablemente también yo, en mi historia, me encuentro en momentos en los que la comodidad, la indiferencia o la conveniencia puede enmascarar pequeñas muertes en vida.
¿Puedo reconocer en mi día a día algunas de esas pequeñas celdas en las que uno, a veces sin querer, se encierra y donde la vida es un poco menos plena de lo que podría ser?
Camino que uno es (II)
Dios es Dios
en todo y siempre.
La Historia se hace al pasar,
labrando en el día a día
nuestra hora y su lugar.
Recoge toda la sangre
en el sol que alumbra ya.
El alerta, de los viejos;
de los mozos, el afán;
la libertad de los indios
y de los niños, la paz.
Haz del canto de tu Pueblo
el ritmo de tu marchar.
Sacude el largo letargo,
deja nostalgias atrás,
Quien camina en la esperanza,
vive su mañana ya.
Casaldáliga


