- Porque se trata de un documental que exige una respuesta interior del espectador. Te hace pensar, te invita a posicionarte, a reaccionar. Puedes estar de acuerdo, o no, o en parte… pero lo que no puedes es no pensar en lo que estás oyendo.
- Porque el guion está muy bien construido, enlazando testimonios y una historia de ficción que, sin excesivos protagonismos, permite visualizar lo que estás oyendo.
- Por una factura técnica impecable en la que entrevistas, escenas de archivo, sonido, montaje, permite no distraerse ni un instante, pese a su duración, larga para este tipo de propuesta.
- Porque te reconoces en muchos momentos en lo que estás viendo.




