Este detalle del Retablo de Santo Tomás del llamado "Maestro de San Bartolomé" de Lieja es una maravilla del arte y también de la piedad. Jesús Resucitado, en cuya mano se aprecia el agujero de los clavos, introduce literalmente los dedos índice y corazón de Santo Tomás en la llaga abierta de su costado. Tanto el gesto de la mano de Jesús, como los dedos del Apóstol, recuerdan el modo con el que se enseña a los niños a hacer la señal de la Cruz. Es la pedagogía de un Dios que nos lleva de la mano y nos enseña, a la vez que nos introduce, en el misterio de la Resurrección.



