En 2026, después de quince años, un Papa vuelve a visitar España. El lema elegido para esta visita es sencillo: «Alza la mirada». Sin embargo, es mucho más profundo de lo que pudiera parecer.
Vivimos mirando hacia abajo. Miramos pantallas, notificaciones. Caminamos pendientes de la prisa, atrapados por la inmediatez y el ruido constante. Y, casi sin darnos cuenta, dejamos de contemplar.
Por eso este lema resulta tan necesario. Alzar la mirada es volver a contemplar el cielo, una montaña, el mar o incluso el rostro de quien tenemos delante. Es recuperar la capacidad de asombro ante aquello que diariamente pasa desapercibido. La Creación deja de ser entonces un simple paisaje y vuelve a convertirse en un regalo.
Por otra parte, con frecuencia, los santos han sido representados mirando hacia lo Alto, buscando algo más alto; en el Cielo. Alzar la mirada puede ser también el comienzo de una oración. Un gesto sencillo que nace cuando apartamos por un momento el ruido exterior y hacemos espacio al silencio interior. Porque elevar la mirada es elevar también el corazón.
“Alza la mirada” es una invitación a contemplar, agradecer y volver a Dios en medio de lo cotidiano. Tal vez toda oración empiece precisamente así: levantando los ojos hacia lo Alto.



