Antes de empezar a escribir sobre el informe PISA*, va por delante una constatación. Lo veo en mí mismo. Cada vez me cuesta más concentrarme, me cuesta más leer sin distracciones, leo artículos más breves, con una lógica de scroll, y olvido lo visto o lo leído mucho antes porque los contenidos no llegan a asentarse, rápidamente reemplazados por otros estímulos.
No digo que esto le pase a todo el mundo. Estoy seguro de que hay gente mucho más sólida que yo. Pero también constato que cuando hablo de esto con otra gente de mi generación, algo semejante le ocurre a cada vez más personas. Así que, si esto nos pasa a quienes fuimos educados en un mundo un poco más lento, más analógico y donde se cuidaba la atención, la concentración, y la comprensión, ¿cómo no va a ser devastador para quienes se ven educados en un horizonte como el contemporáneo?
No me sorprenden los resultados del informe PISA, que dejan la educación española a los pies de los caballos. Me apenan, pero, honestamente, tal y como están las cosas lo que me sorprendería es que fuéramos unos genios en matemáticas, lumbreras en ciencias y tuviéramos la comprensión lectora de la gente que en el siglo XX sí que leía sin estar constantemente bombardeada por alertas y mensajes distractivos.
Los contenidos importan. Son parte de la educación. Y el cómo manejarlos, cómo apropiarse de ellos y cómo conservarlos es fundamental. También importa el camino para ello, y algunas actitudes son imprescindibles: Exigencia, rutina, esfuerzo, respeto a la autoridad de los educadores -empezando por los padres y madres-, aceptación de los límites, posibilidad de fracaso en el camino hacia el logro -sin trauma ni revolución cuando toque aceptar un «no»-, importancia del conocimiento y de la memoria, de la lectura, y mejor equilibrio entre lo digital y lo analógico. Es hora de evaluar, revisar y recuperar algunos criterios que se han perdido en las últimas décadas, pues si todo lo mencionado no es parte de la educación hay poca esperanza de que próximos informes nos den mejores noticias.
* PISA es el acrónimo de Programme for International Student Assesment (Programa para la evaluación internacional de los estudiantes). Nada que ver con la ciudad italiana, aunque la imagen resulte evocadora
