Entre los muchos detalles que podemos sacar de la visita de León XIV a España, podemos hablar de más de un detalle pastoral. Curiosamente, me quiero centrar en el de Antonio Banderas, con sus dos aportaciones, donde se puede ver un antiguo y un nuevo modo de evangelizar.

Quizás el primero es la actuación en la vigilia con los jóvenes, con su grupo Godbless, basado en los años setenta. Muchos tuvimos dificultad para comprenderlo —creo que el Papa entre ellos—, y se caracterizaba por el espectáculo, la complejidad para entenderlo y el deseo de integrarse en las normas del mundo. Por otro lado, en su encuentro con el mundo de la cultura, Banderas nos emocionó a todos con su experiencia personal y pública, a través de un testimonio íntimo, accesible a todos y transformador en el día a día.

Y por ambos hemos pasado quizás todos alguna vez, no lo podemos olvidar. Ambas apuntan a un deseo de encarnarse en la realidad. Pero ahí está el reto, que la realidad cambia y tenemos que buscar la forma de llegar a “todos, todos, todos”, en un foro público y encarnado en el día a día. Desde el show a la experiencia, esa es la diferencia fundamental.

PastoralSJ
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