La visita del Papa León es uno de los eventos más comentados en el mundo católico (y no sólo) de estos días. Es curioso cómo cada uno interpreta los motivos de la visita según le convenga. Lo que sí está claro es que uno de los fundamentos para acercarse a nuestras tierras ha sido y es cumplir un deseo que el Papa Francisco ya comunicó en sus últimos años como pontífice: acercarse a Canarias para tocar la dura realidad de los migrantes llegados de África.
Y es que, aunque el lema de la visita sea “alzad la mirada” y esto nos parezca que es alejarse de la realidad, por el contrario, es una llamada a contemplar el mundo con otros ojos. Dice el himno “alzo la mirada clavada en la cruz” y es contemplando al crucificado cuando no podemos no percatarnos de tantos que, como Él, son tan golpeados por diferentes motivos. Al mirar desde Él la dramática situación de los migrantes, los sintecho, los encarcelados el Señor nos invita a tener esperanza y luchar para que también ellos puedan resucitar a una vida más digna, más humana.
Alzar la mirada no puede ser una manera escapista de evitar la dura realidad, sino una invitación al compromiso esperanzado por aquellos que más sufren a nuestro lado. Con Jesús en las fronteras de nuestro mundo, mirando hacia el horizonte de un mundo mejor.



