Para pensar
Porque no es una película sobre el terrorismo, sino sobre el duelo y la dignidad: evita mostrar el atentado y se concentra en lo que ocurre después, en la intimidad de un padre y su hijo.
Nos recuerda que el perdón no es negar el dolor, ni olvidar, sino resistir al resentimiento, mantener viva la esperanza.
Enseña que cada persona, incluso en las heridas más profundas, puede elegir seguir amando y vivir desde la dignidad humana.
En consonancia con la espiritualidad ignaciana: buscar a Dios en todo, incluso en el dolor; reconocer que la gracia puede florecer en medio de lo roto.
¿Cómo reacciono ante lo que me hiere? ¿Dónde pongo mi mirada: en la retaliación o en la sanación?