reflexión

La amistad habla de Dios

Nos necesitamos

«El amigo fiel es refugio seguro. El que lo encuentra, ha encontrado un tesoro» (Eclo 6, 14)

Es tan sencillo como eso. Solos no podemos salir adelante. En los  momentos de alegría hace falta alguien con quien compartirla. Y en los de tristeza  alguien para acompañar la desazón. Gente con quien poder reírse y sentirse en paz. En quienes confiar y a quienes poder acudir sin necesidad de inventar excusas.

Tampoco podemos mitificar la amistad (como lo hace uno cuando es adolescente). Mis amigos también tienen sus manías –como yo las mías–. Les quiero tal y como son. Sé que podemos discutir, pero al final los vínculos siguen inamovibles. Puede haber tormentas, y saldremos de ellas más fortalecidos. Y qué alegría cuando recibes un mensaje de alguien a quien le habías perdido la pista. O cuando los caminos, que siempre juegan con nosotros, se vuelven  a cruzar. Qué bien sienta cuando, estando agitado, aparece esa presencia familiar que me ayuda a reírme de mí mismo.

¿Quiénes son los nombres importantes de tu vida?

Los amigos que has ido teniendo en tu historia

Pídele a Dios por ellos.

 

Cuando estemos de nuevo con nosotros

 

Cuando estemos de nuevo con nosotros

contándonos los gestos,

cuando estemos hablando de las gentes

a quienes más queremos,

quédate, por favor, mirando el surco

que dejan tus dos ojos en mis huesos.

Y dame lo que puedas de tu alma,

lo que no necesites de tu afecto,

lo que logres sacar sin sacrificio

de tu casa de sueños.

Yo tomaré, de fiesta, lo que quieras,

aunque sea el milagrillo más pequeño.

No es que yo sea mendigo,

es que cualquier amor es amor bueno.

 

 Jorge Debravo

Buenos amigos

«A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer» (Jn 15, 15)

 

No puedo dar una definición de lo que es «un buen amigo». ¿Es aquel con quien compartes mucha intimidad, o poca? ¿Con quien hablas de todo, o casi? ¿Con quien te sientes a gusto? Pues sí y no. Cada historia, cada relación, cada amistad, es un poco distinta. En unos casos está hecha de compartir lo cotidiano, y en otras de abrir el corazón desnudo. En unos casos surge casi a bote pronto, sin saber muy bien por qué, y en otros nace del trabajo común, del tiempo gastado con otros, de irse conociendo despacio… Hay con quien te ríes de veras, y con quien  puedes mostrar tu enfado. Pero, en todo caso, todos esos brazos cercanos, esas vidas que se asoman a la mía, esos momentos que van tiñendo mi horizonte se vuelven parte del suelo firme en el que se puede construir una vida.

¿En qué sentido crees tú que la amistad nos habla de Dios?

Hoy puedo estar contigo

 

Hoy puedo estar contigo. He deseado

para ti todo el bien y me acompaña

la bondad del amor. A ti te debo

gozar en soledad la compañía

más difícil del hombre, la que tiene

consigo mismo. No me causa miedo

reconocerme, ni busco a nadie, no.

Le has dado a mi semblante sin saberlo

una luz interior que me hace fuerte,

para vencer mayores soledades.

 

Manuel Altolaguirre

Relacionados

PastoralSJ
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.