Te prometí una tierra

En continua espera o en continuo movimiento, sabiendo lo que perseguimos y esperamos o sin la más remota idea, dispuestos a aceptar lo que sea o poniendo condiciones al regalo que se nos ofrece… así avanzamos.
Es este el tiempo de la promesa, cumpliéndose, cumplida… Dios nos ha prometido una tierra para habitar, una tierra de sueños y frutos, una tierra que hay que cuidar y trabajar. Una tierra buena, nueva, eterna. En ella vivimos, o hacia ella avanzamos, en ella se nos van los días. Y aunque nos alejemos, sigue al alcance… porque es Tu tierra, nuestra tierra.

PastoralSJ
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