reflexión

Máscaras

Ser distintos

«Estando Jesús a solas, orando en compañía de sus discípulos, les preguntó: '¿Quién dice la gente que soy yo?'» (Lc 9, 18)

 

¿Quién no ha imaginado alguna vez tener otra vida? Otra historia, otro mundo, otros nombres, otros recuerdos… Me veo como quien optó por la ciencia y llegó a la luna, o como quien optó por la riqueza y se hizo de oro. Me sueño como quien eligió otra vida, y hasta añoro lo que nunca voy a vivir. Pero hay mucho de engaño o de entretenimiento vacío en esos pensamientos. En realidad  mi vida es una. Aquí y ahora. Solo una. Y es única e irrepetible. Tal vez sea esta cuaresma un tiempo de bucear en quién soy yo… (no un yo distinto, no una imagen edulcorada, ni otra cruel o autocrítica). Sólo yo, con mis logros y mis heridas, con mis retos y mis miedos, fracasos y triunfos. Desnudo ante Dios. Desnudo ante el mundo.

Puedo dedicar un rato a pensar (sin regodeos innecesarios, pero sin miedo tampoco) en 'quién soy'… qué pongo en este mundo, qué ve Dios, que me mira y me ve sin máscaras, lo bueno y lo malo, lo fuerte y lo débil, todo…

León el africano (fragmento) 

«Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía. Mis muñecas han sabido a veces de las caricias de la seda y a veces de las injurias de la lana, del oro de los príncipes y de las cadenas de los esclavos. Mis dedos han levantado mil velos, mis labios han sonrojado a mil vírgenes, mis ojos han visto agonizar ciudades y caer imperios. Por boca mía oirás el árabe, el turco, el castellano, el bereber, el hebreo, el latín y el italiano vulgar, pues todas las lenguas, todas las plegarias me pertenecen. Mas yo no pertenezco a ninguna. No soy sino de Dios y de la tierra, y a ellos retornaré un día no lejano. Y tú permanecerás después de mí, hijo mío. Y guardarás mi recuerdo. Y leerás mis libros».

Amin Malouf

Descubrirse despacio

«Aunque conozca todos los misterios y toda la ciencia; si no tengo amor, nada soy» (1Cor 13, 2) 

Ser sincero no es ser transparente. Ni tener que estar todo el día expuesto. No es tener que estar siempre diciendo todo lo que uno piensa (si imagino un mundo con tal sobredosis de comunicación como para que cada persona dijese siempre todo lo que piensa no puedo menos que intuir el caos). Pero ser sincero sí es huir de la mentira. A veces puede ser que yo no diga todo, no exprese todo, no comparta todo… pero el  gran reto que tenemos es no enmascarar la vida con ficciones. Tener con quién compartir el malestar y la risa. Callar a veces, pero hablar verdad cuando hable. Irme descubriendo; más rápido o tomándome tiempo, pero dejando que otros puedan entrar en alguna de esas estancias profundas que tiendo a cerrar con llave.

Puedo dedicar un rato a pensar en la verdad que puedo ir compartiendo. Intento pensar quiénes son las personas que tienen acceso a mis inquietudes, a mis esperanzas profundas, a mis luchas y momentos de desaliento…

También pienso en quiénes son las personas a las que creo conocer sin máscaras, sin fachadas… y doy gracias por ellos.

Compartiendo el botín

 

Somos hermanos de espíritu, tú y yo

Abrigando los mismos ideales,

Y creo que no existe nada en este mundo

De lo que nos debamos arrepentir, tú y yo.

 

La posteridad nos juzgará

Hicimos el bien o el mal,

Pero por ahora - mano a mano

¡Caminemos hacia adelante, con pasos más seguros!

 

El sufrimiento y la pobreza en una tierra extranjera

Fueron nuestros compañeros de vida,

Pero los compartimos como hermanos

Y las compartiremos de nuevo, los dos...

 

Compartiremos coros de reprimenda, tú y yo

Y sufriremos la burla de los tontos

Sufriremos - pero no lloraremos

Bajo tormento humano de ningún tipo.

 

Y no inclinaremos nuestras cabezas

Ante pasiones e ídolos profanos:

Nuestras dos tristes liras

Nos han contado lo que hay en nuestros corazones.

 

Así que adelante ahora, con espíritu e ideales

A compartir por última vez el botín:

A cumplir con nuestro juramento sagrado

¡Hacia la muerte hermano, vayamos hacia la muerte! 

 

Hristo Botev

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