La urgencia tirana

«La señora necedad es impulsiva, mentecata e ignorante» (Prov 9, 13)

«Señor, dame paciencia, pero dámela ¡YA!» Es una frase interesante. Y muy real. El carpe diem puede ser un canto a la inmediatez. No hay mañana. No hay trayecto. El esfuerzo con vistas al futuro parecería ridículo. No hay sitio para esperar. Todo lo que tengo es el ahora. Y si ese ahora es bueno, genial. Pero si es sombrío, entonces estoy perdido. Si ahora soy feliz, gracias, Señor. Si estoy mal, es que me has fallado. Con esa lógica estoy abocado al vértigo y a vivir a bandazos.

¿Soy capaz de vivir el presente en lo que tiene de incómodo, de difícil, de imperfecto, sin exasperarme por ello?

¿En qué vivo el hoy como camino hacia un mañana?

Tranquilo

Un 'no' no es la ofensa
de enemigos infames.
'Mañana' no es una tragedia.
Lo urgente se infla
a base de rebuznos.
El agobio, a menudo,
es una trola que nos creemos.
Hay caminos sin atajo,
y la prisa por llegar
es mala consejera.

La espera es maestra.
Ella enseña a latir
al ritmo de los días.
A veces hay que sentarse
en el pupitre
y escuchar la lección.

 

(José María Rodríguez Olaizola, sj)

PastoralSJ
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