Acepta el pesebre
«Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada» (Lc 2, 7)
Eso es. Un pesebre frío, un poco de intemperie, una noche lejos de las posadas. Para ser consciente de cómo se ve la vida desde la pequeñez. Para descubrir que cuando tienes poco, te das cuenta de qué es lo verdaderamente importante. Para poder ser libre de tanto envoltorio y tantas luces de colores. Pero para descubrir también esa otra solidaridad y compasión que une a las personas cuando nos sentimos vulnerables y frágiles. Es la navidad de los débiles, de los pequeños, de los nadapoderosos, de un niño que nació muy pobre.
- ¿Hay en mi historia algo de ese pesebre que es escuela de humanidad?
Parvulus
Tener que decirte a ti
el nombre de cada cosa,
nombrarte otra vez la rosa
que creaste para mí.
Contarte en el alhelí,
las sílabas de la nieve,
probar que la pluma es leve
y el aire más que la pluma…
¡Divina sapiencia suma
que a tanto olvido se atreve!
(José Luis Blanco Vega)
