
El clamor distante
«La sabiduría pregona por las calles, en las plazas alza su voz, grita por encima del tumulto, ante las puertas de la ciudad lanza sus pregones» (Prov 1,20-21)
Hay otros lamentos, no tan escondidos, que he dejado de escuchar, tal vez porque si los llegase a oír me dejarían demasiado helado; porque podrían provocarme una sensación de impotencia y de fracaso enorme. Son voces que no tienen nada que descifrar, claras, rotundas, honestas. Las voces de los excluidos de todo tipo: pobres, hambrientos, víctimas de guerras, yonquis, aquellos hombres y mujeres que sufren por mil formas de intolerancia. A veces esas voces me conducen a un dilema: ¿para qué escucharlas, si no puedo hacer nada? ¿Para amargarme la vida? ¿Para sentir una culpa que no es mía? No. No se trata de hacer discursos voluntaristas o demagógicos acerca del mal en el mundo. El verdadero reto es dejar dentro de mí un espacio en el que esas voces resuenen... para recordarme que aún hay mucho que hacer para seguir construyendo el Reino de Dios en el que todo ser humano viva con su dignidad asegurada; para hacerme consciente de lo que mi vida tiene de bendecida, y al tiempo responsable por todo ese bien recibido...
Piensa en tantas voces rotas que a veces quedan silenciadas por el contexto en el que vives. Pídele a Dios que te ayude a oír y no perder nunca la capacidad de conmoverte:
voces de quienes están privados de lo más necesario.
voces de víctimas de toda clase de discriminación
El sentido que buscas
El sentido que buscas
llega él sólo hasta ti
al transformar una herida
en una ventana,
al construir un puente
con las piedras de un muro,
al recoger una angustia
y convertirla en palabra,
al encontrar vivos en otros
tus días perdidos,
al mirar la pobreza
y contemplar profecía.
Benjamín González Buelta


