
reflexión
¡Ayúdame!
Si me falta el sentido
«En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados» (Mt, 5)
A veces me asalta la duda. ¿Para qué luchar, si todo va a ser igual? ¿Para qué soñar, si la realidad siempre muestra caras duras? ¿Para qué intentar construir algo, si en el mundo soy un ser minúsculo, en medio de fuerzas y estructuras que me superan por todas partes? ¿Para qué un Dios crucificado? ¿Para qué las bienaventuranzas? ¿Para qué ver a los otros como hermanos? ¿Para qué vivir con valores cuando me hacen parecer un necio, un iluso? Y me siento impotente, perdido... Entonces, tu palabra me sigue abriendo horizontes...
En las horas de duda... dame luz
En las horas de cansancio... dame fuerza
En las horas de miedo... dame valor
En las horas de dolor... dame paz
En las horas de rendición... dame coraje.
Si (I)
Si puedes mantener intacta tu firmeza
cuando todos vacilan a tu alrededor
Si cuando todos dudan, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza.
Si sabes esperar y a tu afán poner brida
O blanco de mentiras esgrimir la verdad
O siendo odiado, al odio no le das cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad.
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey
Si piensas y el pensar no mengua tus ardores
Si el triunfo y el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo como dos impostores.
Si me pesa el presente
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios»
A veces me asalta el desánimo. Me parece que esto es una lucha interminable, que el día a día me desborda, y que siempre va a ser igual. Hoy son los estudios; mañana el trabajo; hoy son amistades complicadas; mañana amores difíciles; hoy son esfuerzos estériles; mañana proyectos que me desbordan; hoy son dudas sobre quién soy; mañana también. Y entonces me pregunto: ¿a dónde va mi vida? ¿Qué estoy haciendo? Y de nuevo tu palabra me abre horizontes...
En las horas de agobio... dame frescura
En las horas de enfado... dame risa
En las horas de opresión... dame libertad
En las horas de odio... dame respeto
En las horas de intransigencia... dame tolerancia.
Si (II)
Si puedes soportar que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados.
O mirar hecha trizas tu adorada quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados.
Si todas tu ganancias poniendo en un montón
las arriesgas osado en un golpe de azar
y las pierdes, y luego con bravo corazón
sin hablar de tus perdidas, vuelves a comenzar.
Si puedes mantener en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlo cuando en ti todo flaquea
menos la voluntad que te dice adelante.
Si me faltan las fuerzas
«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.» (Mt, 5)
A veces me siento débil. Quiero ser un héroe y me descubro limitado. Quiero amar y me descubro impasible ante otros. Quiero ser acogedor y me descubro hermético. Quiero ser flexible y me sé intransigente. Pido tolerancia, pero yo mismo soy duro en mis juicios. Quiero tener fe y me descubro escéptico. Quiero creer en los seres humanos, pero me resisto a dar otra oportunidad. Quiero un mundo donde el perdón sea real, y a mí me cuesta tanto olvidar las ofensas. Quiero que triunfe la solidaridad, pero me cuesta dar pasos... Pero incluso en mi debilidad tu palabra me sigue llenando de ilusión.
En las horas de desaliento... dame ilusión
En las horas de escepticismo... dame ideales.
En las horas secas... dame amor
En las horas de flaqueza.. .dame fuerza
En las horas difíciles... dame vida.
Si (III)
Si entre la turba das a la virtud abrigo
Si no pueden herirte ni amigo ni enemigo
Si marchando con reyes del orgullo has triunfado
Si eres bueno con todos pero no demasiado.
Y si puedes llenar el preciso minuto
en sesenta segundos de un esfuerzo supremo
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita
y lo que es más serás hombre hijo mío...
(Si, Rudyard Kipling)


