
reflexión
Hay que recordarse los motivos
Proyectos
«El plan de Yahveh subsiste para siempre. Los proyectos de su corazón por todas las edades» (Sal 33,11)
Crecer es ir tomando decisiones y haciendo elecciones. Es, en el fondo, hacer de la vida verdaderamente “tu” vida. Eso no significa que en esas decisiones todo dependa de ti… Todos necesitamos referencias, guías, ayuda. Y las encontramos en otros, (y ojalá en Dios). Pero al final vamos apostando de una manera personal. Y soñamos trabajos, vidas, relaciones… y en la medida que sabemos, decidimos intentar convertir nuestros sueños en realidad. Es importante saber a dónde va uno –o al menos lo que te gustaría- , coger las riendas y el timón de la vida, y sentirse en marcha.
Dame un horizonte digno. Enséñame a desear con pasión, inteligencia, corazón y entrañas. Ilumíname, Señor, para que en la vida sepa hacia dónde camino y por qué.
Para contar cualquier historia
Para contar cualquier historia vieja.
Para que el tiempo
reconozca que sangre, o grito, o verso es vida.
Para decir tu nombre
y no caer en un proyecto de monotonía.
Para que las flores de Baudelaire encuentren
esa capacidad de asombro
y abrir al hombre una memoria compartida.
Para que las palabras que evitan desangrarse
pierdan esa solemnidad de pompas de jabón.
Para que este dolor de piedra y ala
que se alza desde el pecho hasta la luna
encuentre la cicatriz precisa.
Para que este miedo con percusión oscura
de campanas se seque al sol.
Para que esto y aquello no se nos vuelva añicos,
debemos usar algo la locura.
Detesto a las abejas desde niña
porque jamás poseerán los mares.
Luzmaría Jiménez Faro
¿Sacrificio?
«No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios que agradan a Dios» (Heb 13,16)
En la vida a veces tendrás que tener cierto espíritu de sacrificio para llegar a donde sueñas. Pero ojo, el espíritu de sacrificio no es la inmolación gratuita, ni la renuncia masoca, ni el amargarte, por aquello de parecer más virtuoso. Generalmente los sacrificios, cuando son autoimpuestos e innecesarios, terminan consiguiendo que la persona sacrificada restriegue su virtud como un arma contra los otros. Más bien se trata de implicarte a fondo por algo o alguien que te importa. (¿no es sacrificio lo de nuestros padres en tantas ocasiones?) Y de asumir que en todo camino hay etapas de logros y otras de esfuerzo (como el deportista, que antes de llegar a ningún podio ha pasado buena parte de su vida entrenando…). Es la capacidad de aceptar que, en los proyectos, en los sueños, en los intentos, a veces toca gastarse. La clave está en hacerlo como respuesta, enraizado en la pasión por algo, desde una libertad tranquila, que asume costes en las opciones…
Que nuestro sacrificio sea por algo (y alguien) que merezca la pena. Que abracemos causas dignas, en el fondo porque tenemos en la vida algo que nos apasiona…
Vida, mi vida
Vida, mi vida, déjate caer,
déjate doler, mi vida,
déjate enlazar de fuego,
de silencio ingenuo,
de piedras verdes
en la casa de la noche,
déjate caer
y doler,
mi vida.
Alejandra Pizarnik


