Proyectos
«El plan de Yahveh subsiste para siempre. Los proyectos de su corazón por todas las edades» (Sal 33,11)
Crecer es ir tomando decisiones y haciendo elecciones. Es, en el fondo, hacer de la vida verdaderamente “tu” vida. Eso no significa que en esas decisiones todo dependa de ti… Todos necesitamos referencias, guías, ayuda. Y las encontramos en otros, (y ojalá en Dios). Pero al final vamos apostando de una manera personal. Y soñamos trabajos, vidas, relaciones… y en la medida que sabemos, decidimos intentar convertir nuestros sueños en realidad. Es importante saber a dónde va uno –o al menos lo que te gustaría- , coger las riendas y el timón de la vida, y sentirse en marcha.
Dame un horizonte digno. Enséñame a desear con pasión, inteligencia, corazón y entrañas. Ilumíname, Señor, para que en la vida sepa hacia dónde camino y por qué.
Para contar cualquier historia
Para contar cualquier historia vieja.
Para que el tiempo
reconozca que sangre, o grito, o verso es vida.
Para decir tu nombre
y no caer en un proyecto de monotonía.
Para que las flores de Baudelaire encuentren
esa capacidad de asombro
y abrir al hombre una memoria compartida.
Para que las palabras que evitan desangrarse
pierdan esa solemnidad de pompas de jabón.
Para que este dolor de piedra y ala
que se alza desde el pecho hasta la luna
encuentre la cicatriz precisa.
Para que este miedo con percusión oscura
de campanas se seque al sol.
Para que esto y aquello no se nos vuelva añicos,
debemos usar algo la locura.
Detesto a las abejas desde niña
porque jamás poseerán los mares.
Luzmaría Jiménez Faro
