reflexión

A veces quieres gritar

Seguir

«El Señor le respondió: ---Anda, levántate. ¿Qué haces ahí, caído rostro en tierra?» (Jos 7,10)

En esos momentos hay que seguir, salir adelante, no tirar la toalla.  Porque al final las tormentas dan paso a tiempos tranquilos. Porque, pese a la lentitud, las cosas se mueven, y los muros siempre tienen alguna fisura. Habrá que morderse la  lengua a veces, porque hay palabras que no tiene sentido decirlas si sólo van a causar daño; y otras veces habrá que hablar, para buscar salidas a tantas pequeñas crisis cotidianas.  Pero siempre seguir, seguir con tus  estudios o tu trabajo, con tus proyectos, aunque no parezcan conducir a ningún sitio. Seguir adelante, en las relaciones importantes, en las búsquedas compartidas. Seguir, aun cansado. Seguir, sabiendo que, en tu fatiga, tu lucha y tu hartazgo, también Dios te acompaña…

Recita esta semana, con calma: 

Dame fuerza para seguirte,

valor para entenderte

libertad para anunciarte,

amor para vivirte…

 

Si te sientes como una bayeta

 

Si te sientes como una bayeta

como una colilla

como una  cáscara,

no riegues tu tristeza,

no existe tu fracaso 

(¡el fracaso es el suyo!)

el del que te usó para limpiarse

y te tiró como bayeta vieja,

el que aspiró tu energía,

te disfrutó y pisó, como a colilla usada;

el que mordió tu fruto 

y tiró lo que quedo de ti

la monda y lironda cáscara de terciopelo.

 

Si eres bayeta, 

colilla

o cáscara

¡siémbrate en ti!

Y vuelve a florecer en un cuadro,

en un poema, 

o si cáscara,

en el manjar de un niño hambriento.

(Así hice yo.) 

 

Gloria Fuertes

 

Resistir

«¿Qué fuerzas me quedan para resistir?, ¿qué destino espero para tener paciencia?» (Job 6,11)

No dejar que lo sombrío te  atrape. No dejar que las preocupaciones pesen tanto como para tapar la alegría profunda. No olvidar lo sencillo. No dejar que lo urgente aplaste a lo importante. Aceptar el fracaso como un don, y el esfuerzo como un  camino. Plantar cara a los problemas sin venirte abajo. Sonreír, aunque cueste. Releer las bienaventuranzas. No caer en la acidez o el cinismo. No buscar culpables, sino soluciones. Levantar la vista y ver más allá de lo que te pesa. Llorar si te hace falta, pero para luego secarte el rostro y seguir adelante, que tantos otros lloran, y tal vez sin ti no encuentren consuelo. Confiar en alguien, al menos un rato, y en Dios todo el tiempo.

Puedes rezar:

por los que se rinden,

por los tristes

por los que viven aplastados por tantas cosas

por los  que no Te tienen, Señor…

 

Renacer

 

No volveré a tropezar con la misma hiedra.

Estoy segura que una luz que no sale del sol

está iluminando mi ruta,

por mi parte haré que me crezcan los ojos

sin descanso, vengo nadando

desde hace diez años,

mejor dicho, desde que nací, vengo  nadando,

mis pulmones han tragado mucho agua,

mejor dicho, mucho llanto,

el corazón me sabe a sal

pero mis pulmones le arropan.

 

Hace unos días 

cuando creí que no,

resultó que sí.

Llegué a esta especie de isla sin nombre

a la que no sé cómo llamar.

 

Gloria Fuertes

 

 

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