- Porque, sin grandes artificios, logra sorprender.
- Por un lado, el guion es brillante.
- Por otro, los actores (el gran Ricardo Darín, cara muy conocida en el cine argentino) logran meternos en el bolsillo desde el primer momento. A Marcos probablemente lo aborrezcamos y siempre estaremos al lado de Juan por su cara de buen tipo y su manera de gestionar las contrariedades que van sucediendo. De alguna manera consiguen que nos posicionemos, que permanezcamos en vilo.
- La película engancha desde el principio. Y es que, al final, un guión y un elenco buenos siempre funcionan. Lo demás es secundario.




