Eres tú, Señor,
quien hace nuevas
todas las cosas.
Tú, el siempre fiel
a sus promesas.
El amigo
de los pobres;
el sanador
de los heridos;
el consolador
de los afligidos.
La luz que brilla
en mis tinieblas.
Tú, la alegre misericordia
y la alianza eterna.
¡Mi alma canta
tu pequeñez
y tu grandeza!



