En un tiempo difícil para el matrimonio, sobre todo desde el punto de vista de la perseverancia, Pep Borrell nos ofrece muchas claves para sacar a la luz la belleza de esta vocación y también para cuidarla, sacándole todo su fruto, y ayudando así a que sea duradera.
No se trata de un libro de grandes teorías, sino de profundas experiencias narradas con un lenguaje tan sencillo y claro que engancha y hace ver el sentido profundo de todo. Borrell utiliza para ello anécdotas propias y también ajenas, fruto de los momentos ordinarios y extraordinarios que componen la vida en pareja.
Un libro para aquellos que llevan años casados, para los que se están preparando para este sacramento, y también para todos aquellos que quieran conocer un poco más esta preciosa vocación que es la vida matrimonial. Sin idealizaciones desencarnadas, pero tampoco con un realismo descarnado. Una obra que ayuda a redescubrir la belleza y el privilegio que hemos conocido los que hemos tenido la suerte de crecer en un hogar feliz, y también a cuidar a los matrimonios en sus buenos y malos momentos.
"Podríamos decir, emulando a san Agustín, que la felicidad en el matrimonio es saber disfrutar cada día más de lo que ya tenemos. Como dice Carlos Andreu, "después de la luna de miel, hay que echarle miel a la luna", hay que saber disfrutar del matrimonio siempre y tener muy claro que habrá días mejores y otros peores, pero ese deseo de amar, fruto de la voluntad, nos llevaré a ser muy felices siempre, no sin esfuerzo. Los días buenos hay que aprovecharlos a tope y los malos, te acuestas temprano. Actualmente hay una gran confusión, se confunde el placer con la felicidad, como se confunde el enamoramiento con el amor". (p. 71).




