Es muy típico en las películas americanas ver alguna escena de grupos de alcohólicos anónimos rezando esta oración: «Dios concédenos la serenidad para aceptar todo lo que no podemos cambiar, valor para cambiar lo que podemos, y sabiduría para reconocer la diferencia».

De esta texto siempre me ha llamado la atención la parte de aceptar. Quizás una de las cosas que más he tenido que trabajar a nivel personal y de fe en mi vida, es la aceptación. Aceptar que las cosas no sean como me gustaría, aceptar las limitaciones, aceptar situaciones injustas,… la lista podría ser muy larga. Cada uno tendríamos que responder a la pregunta, qué tengo que aceptar en mi vida.

Aceptar la vida desde la fe, no es resignarse. Es acoger nuestras heridas, nuestras limitaciones, nuestras circunstancias, abrazarlas y vivirlas desde la escena del Evangelio donde Jesús nos dice: Levante, coge tu camilla y vete, y experimentar a través de esas palabras, que Dios nos ama incondicional y nos capacita para darle sentido a nuestra existencia.

Lo que no aceptamos, nos somete, nos anula, y nos lastra. Es necesario aceptar y darle sentido a nuestra vida desde la fe para poder ser libres, para en todo, amar y servir.

Adelante

Descubre la serie Libres para servir

Te puede interesar

PastoralSJ
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.