Esta es una pequeña historia triste y a la vez luminosa desde un rincón del mundo olvidado que nunca aparece en las noticias. El viernes pasado recibimos con dolor la terrible noticia desde Sudán de la muerte inesperada, injusta y violenta del P. Luke Jumu, un gran amigo.
Abuna Luke (abuna significa ‘padre’ en lengua árabe, es decir sacerdote) y los dos jóvenes que estaban con él murieron en los bombardeos ocurridos entre el 12 y el 13 de junio en El Fasher (Darfur, Sudán). Víctimas civiles inocentes de la actual guerra de Sudán, país que atraviesa la peor crisis humanitaria del mundo.
Hace unos meses, el abuna Luke nos contactó y nos dijo que intentaría marcharse y cruzar como refugiado al país vecino, Chad. Desgraciadamente, la situación de violencia no se lo permitió y tuvo que quedarse esperando una pequeña ventana de oportunidad que nunca llegó.
Hoy agradecemos la vida del abuna Luke, con quien pudimos compartir muchos años en Sudán del Sur y con quien forjamos una sólida amistad. Juntos hicimos trabajo pastoral, educativo, psicosocial, de desarrollo y asistencia humanitaria. Recordamos especialmente las eucaristías concelebradas los domingos y las largas tertulias por la tarde tomando té y café, compartiendo el sueño de Dios para nuestro mundo roto.
En una fotografía reciente, el abuna aparece con una hoja de palma en la mano derecha. En la iconografía cristiana, este es un signo del martirio, de haber entregado la vida en seguimiento de Cristo.
Abuna, con profundo agradecimiento recordamos tu testimonio de fe cristiana, tu amabilidad y sonrisa contagiosa y tu compromiso por la paz.
Abuna, intercede por todos nosotros y pide a Dios que transforme los corazones para que cese de una vez por todas la violencia en Sudán, Sudán del Sur y tantos otros lugares del mundo.
Abuna, descansa en paz.
Pau Vidal SJ (Barcelona, España)
Àlvar Sánchez SJ (El Aaiún, Marruecos)



