Imaginemos un mundo donde cada palabra que pronunciamos pasa por tres filtros esenciales: verdad, bondad y utilidad. Así enseñó Sócrates a sus discípulos, invitándolos a reflexionar antes de hablar. Esta enseñanza, lejos de ser un simple ejercicio de prudencia, resuena profundamente con el mensaje del Evangelio, que nos llama a ser instrumentos de amor y luz en el mundo.

El filtro de la verdad nos recuerda a Jesús, quien se declara “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). Antes de hablar, debemos preguntarnos: ¿esto que voy a decir está enraizado en la verdad? Jesús nos llama a vivir alejados de la mentira, sabiendo que toda palabra engañosa no solo daña a otros, sino que empaña la imagen de Dios en nosotros. El segundo filtro, el de la bondad, es un eco del mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo (Mt 22,39). Nuestras palabras deben ser bálsamo y no espada, capaces de construir en lugar de destruir. San Pablo nos exhorta a hablar “solo lo que sea edificante y necesario, para que beneficie a quienes escuchen” (Ef 4,29). Finalmente, el filtro de la utilidad nos lleva a preguntarnos si lo que vamos a decir servirá para edificar o mejorar la vida de otros. Jesús, en su enseñanza, nunca habló por hablar; sus palabras, aún las más desafiantes, tenían un propósito redentor y transformador.

La libertad de expresión es un derecho fundamental, pero su verdadera grandeza radica en ejercerla con la responsabilidad de construir, respetar y buscar el bien común. Las palabras tienen el poder de sembrar esperanza o desatar tempestades, de herir o sanar corazones. Que cada una de ellas sea reflejo de la verdad que libera, la bondad que edifica y la utilidad que transforma, para que, al hablar, llevemos al mundo un eco del amor y la justicia de Dios. Al aplicar este triple filtro, nuestras voces no serán ruido, sino melodías de paz y reconciliación que iluminen incluso los rincones más oscuros del corazón humano.

Te puede interesar

PastoralSJ
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.