Ánimo, ¡lánzate! ¿qué son 9 viernes en un año si la promesa es para la eternidad? ¿Se pueden comparar nueve primeros viernes de mes seguidos, confesando y comulgando, con una gracia de perseverancia hasta el final de los tiempos? No hay igualdad entre la petición que nos hace el Sagrado Corazón de Jesús y lo que nos promete. Escoge un primer viernes de mes, prepáralo, y programa en tu agenda los siguientes nueve primeros viernes de mes.
No te asustes por equivocarte, porque lo harás con la gracia de Dios que te ayudará para ampliar tu corazón, crecer en generosidad y aumentar tu amor por Jesucristo. No tengas miedo con tu propósito, porque esto va más allá de tus fuerzas, esto es un ofrecimiento al Sagrado Corazón de Jesús y será Él quien te ayude. Solo hay una petición: haz todo lo posible, todo lo que está en tu mano por cumplir este ofrecimiento.
Recuerda renovar el deseo de entrega al Sagrado Corazón de Jesús cada viernes, para así no tropezar en despistes de vacaciones o planes de fin de semana; aún mejor: haz el compromiso de cada día rezar la oración al Sagrado Corazón de Jesús y los viernes confesar y comulgar, como bien han recomendado siempre los santos: comulgar frecuentemente, con su confesión previa. Seamos realistas y prácticos pues con nuestras propias fuerzas podemos poco, pero con la gracia de Dios… llegaremos a la perseverancia final, llegaremos a la santidad pues el Amor entregado en la Cruz, el Corazón traspasado de Jesucristo estará siempre derrochando su gracia. Sé fiel en lo pequeño (nueve primeros viernes de mes confesar y comulgar), y la promesa se irá cumpliendo con tu perseverancia hasta la Jerusalén celeste, al final de los tiempos y tu alma te lo agradecerá en el día a día.



