reflexión

Pentecostés es hoy

Somos casa del espíritu

«Aparecieron lenguas como de fuego, repartidas y posadas sobre cada uno de ellos» (Hch 2, 3)

Tu espíritu en mí, Señor… A veces no sé verlo. Pero en otras ocasiones siento de verdad que está ahí. Y me vuelca las entrañas ante el dolor, y me enternece con las cosas sencillas. Tu espíritu que me ayuda a reírme de mí mismo cuando me pongo imposible. Es presencia y cercanía. Si le dejo guiarme no me siento solo. A veces le silencio, pero sigue ahí, paciente, siempre, esperando. Está dentro de mí, sin anularme. Es compañía y refugio,  fortaleza y misterio, emoción y tormenta.

¿Soy consciente de esa presencia de Dios en mi vida?

¿Lo siento así cercano alguna vez?

El Señor y tú

 

Y para qué buscarle por las tierras

con fatiga, con polvo,

por las tierras abiertas donde siempre es de día,

o por las tristes tierras que ya han muerto;

y para qué buscarle por los años,

desgarrando los días,

arrastrando la niebla,

las nieves del recuerdo,

las primaveras, como espadas de oro

si sé que está a mi lado,

si sé que tú le tienes…?

Como un ángel que ya no se acordara 

de que lo es, y aún trajera el mensaje en su frente,

tú le tienes… detrás de ti se esconde

vive en ese paisaje

que hay al final del hondo corredor de tus ojos

 

José María Valverde

Un espíritu que actua en el mundo

«Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, según el Espíritu les permitía expresarse» (Hch 2, 4)

Y ese espíritu actúa en nosotros y a través nuestro.  En el momento en que  alguien cae y es capaz de levantarse. En las víctimas inocentes que sienten renacer la esperanza. Siempre que el perdón tiene la última palabra. En el encuentro que se produce cuando el solitario encuentra quien le escuche. Es el amor que da sin exigir nada a cambio. Está en medio cuando la camaradería, y la risa, y el gusto por estar con otros incluye a todos. Se deja ver si callan las palabras y hablan los abrazos. Sonríe cuando dejamos marchar el rencor y las heridas viejas. Es maestro que nos enseña a querernos frágiles y contradictorios; nuestro acicate cuando, pese al miedo o al conflicto, nos levantamos para plantar cara a lo injusto.

¿Dónde actúa hoy el espíritu? 

Si miro alrededor, ¿a qué podría llamar espíritu de Dios? ¿Sé reconocerlo en algún sitio, o alguna persona?

Pentecostés

 

Tú te has ido. Con la primavera. 

Pero aún nos guía tu Presencia ausente, 

Cristo, por el camino 

de la esperanza, verde.

 

Hacia el maduro Otoño y la Vendimia...

Tú te has ido, pero refloreces 

en nosotros ¡oh Vid 

cosechada y perenne!

 

En nosotros que vamos—y Tú vienes— 

bajo el estío del Amor 

por el camino luminoso y verde...

 

Pedro Casaldáliga

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