Cicatrices

«En mi angustia grité a Yahveh, me respondió y me dio respiro. Yahveh está de mi parte, no temo» (Salmo 118)

Que las heridas se curan. Y después de ellas, sobre todo de las más duras, algo queda. Queda el recuerdo de lo vivido; la lección aprendida; la sabiduría de quien ha llorado y sin embargo ha salido adelante. Queda la fuerza de quien es capaz de comprometerse por causas loables. Queda la lección que se saca de los errores (propios y ajenos), la calma que da una cierta perspectiva, la humanidad de quien se siente frágil y por eso mismo acepta la fragilidad ajena, la alegría serena de quien ha estado triste alguna vez y la pena tranquila de quien ha reído mucho. La sencillez de quien sabe pedir perdón y perdonar. Todo eso ha de ser el horizonte de nuestras búsquedas. Obtener lecciones que nos ayuden a vivir.

¿En qué voy cambiando?

¿En qué voy madurando?

¿Qué  he aprendido de los momentos difíciles?

Y Dios, ¿tiene parte en esa sabiduría que da la vida?

Solamente

 

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas

en mis desencuentros

en mis desequilibrios

en mis delirios

ya comprendo la verdad

 

ahora

a buscar la vida

 

Alejandra Pizarnik

 

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