Contracorriente

Estas palabras provocaron una nueva división entre los judíos. Muchos decían: «Está endemoniado y loco, ¿por qué lo escucháis?» (Jn 10, 19-20)

«Nadie da nada por nada». «Piensa mal y acertarás». «Todo tiene un precio». «El que pega primero pega dos veces». «Calumnia, que algo queda». «Dios no existe, así que disfruta de la vida». Refranes de siempre, eslóganes de ahora.
Y frente a ellos, se alza, desnuda, esa otra verdad tuya que invita a amar sin esperar nada a cambio. A partir tu pan con el hambriento y tu túnica con el desnudo. Esa forma tuya de tener siempre una palabra y un gesto de acogida para cada persona, al margen de etiquetas ni prejuicios. Esa forma tuya de saber que cada persona es un tesoro único que Dios ha puesto en este mundo para que dé fruto.

  • ¿En qué sentido para mí el evangelio supone remar a contracorriente?
  • ¿Qué hay de «locura» en mi fe?

Cosas de locos

Si pienso lo que quieres que yo haga.
Si tengo que hacer caso a tus palabras.
Si quieres que te diga lo que pienso:
es de locos.

 

Si quieres que me quite las cadenas
que me hacen sentir seguro aquí abajo;
es como si me vaciaras las venas.
Estás loco…

 

Sólo te pido fuerzas para hacer
de mi debilidad un férreo vendaval.
Desde el convencimiento que tal vez
hoy todo puede ser
de nuevo realidad;
que ya estás al llegar.

 

De todas formas, sé que es necesario
andar contra corriente en esta tierra,
y que, en el fondo, merece la pena
estar loco…

 

(Alberto y Emilia)

PastoralSJ
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