Dios en lo nuevo

«Mi alma está sedienta del Dios vivo, ¿cuándo veré tu rostro?» (salmo 42-43)

Y al tiempo, no deja de sorprenderme. No me permite anclarme, amoldarme, cerrar los ojos a rostros nuevos, historias diferentes, sueños que surgen. Dios me habla desde los problemas que brotan por primera vez, y desde los nuevos pasos de mi historia. Desde los rostros que aparecen ahora en mi vida. Desde las lecciones que he aprendido últimamente. Desde mi última equivocación. Desde un libro que me despierta emociones y una propuesta que me invita a adentrarme en terrenos desconocidos. Dios está ahí. Llamándome, diciéndome, esperándome.

Vuelvo a nacer en ti

 

Vuelvo a nacer en ti:

Pequeña y blanca soy… La otra

-la obscura- que era yo, se quedó atrás

como cáscara rota,

como cuerpo sin alma,

como ropa

sin cuerpo que se cae…

 

¡Vuelvo a nacer! Milagro de la aurora

repetida y distinta siempre…

Soy la recién nacida de esta hora

pura. Y como los niños buenos,

no sé de dónd evine.

 

Silenciosa 

he mirado la luz- tu luz- 

¡Mi luz!

Y lloré de alegría ante una rosa

 

Dulce María  Loynaz

 

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