reflexión

Autenticidad

Espejismos

«Si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles» (Sal 127)

Hay a veces sucedáneos de vida, de fe, de riesgos, de sueños, que apagan la Vida verdadera que podemos llevar dentro. Hay pequeños tesoros que parecen anunciar respuestas, pero en realidad se terminan convirtiendo en polvo. Hay un afán de emociones, aromas, sentimientos, intensidades, que pueden entretenernos sin dejarnos saborear de verdad los días. Hay ideales que necesitan un poquito de realidad, para no convertir nuestra historia en ficción imposible. Un grito se alza hoy, incontestable… ¡Vive!

¿Qué mentiras puede haber en tu vida?
¿Qué engaños, espejismos, sueños imposibles que tal vez impiden soñar con lo posible?

La sed


¡Tengo sed, sed ardiente! –dije a la maga–, y ella
me ofreció de sus néctares. –¡Eso no: me empalaga!
Luego, una rara fruta, con sus dedos de maga,
exprimió en una copa clara como una estrella;


y un brillo de rubíes hubo en la copa bella.
Yo probé. –Es dulce, dulce. ¡Hay días que me halaga
tanta miel, pero hoy me repugna, me estraga!
Vi pasar por los ojos del hada una centella.


Y por un verde valle perfumado y brillante,
llevóme hasta una clara corriente de diamante.
–¡Bebe! –dijo–. Yo ardía, mi pecho era una fragua.


Bebí, bebí, bebí la linfa cristalina...
¡Oh, frescura! ¡Oh, pureza! ¡Oh, sensación divina!
–Gracias, maga, ¡y bendita la limpidez del agua!


(Delmira Augustini)

 

La verdad desnuda

«Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus manos» (Sal 138)

Es curioso cuánto hay en nuestro mundo de convenciones, fachadas, una cierta hipocresía (sé que es palabra dura). Cuánto hay de negación o silencio sobre lo que verdaderamente nos importa. Y sin embargo la verdad humilde es tan tranquilizadora: Todos tenemos heridas, ideas, anhelos, miedos. Todos atesoramos esperanzas. Todos guardamos memoria de errores. Todos tenemos nuestra dosis de nostalgia y nuestro espacio de fiesta. ¿Por qué no relacionarnos desde esa verdad desnuda, vulnerable, pero honesta? (aunque a veces asuste).

¿Cuál es tu verdad?
¿Qué crees que es lo más auténtico en tu manera de ser?

Hay que vivir sin imposturas...


Hay que vivir sin imposturas
Vivir de modo que con el tiempo
nos lleguemos a ganar el amor del espacio,
y oigamos la voz del futuro.


Hay que dejar blancos
en el destino y no en el papel
y en los márgenes anotar
pasajes y capítulos de la vida entera.


Debemos sumirnos en el anónimo
Y ocultar en él nuestros pasos
tal como se oculta el paisaje
tras una niebla espesa.


Otros siguiendo tus huellas, frescas
recorrerán tu camino palmo a palmo,
Pero tú mismo no debes distinguir
la derrota de la victoria
No debes renunciar ni a una brizna de ti mismo.
Tú debes estar vivo.
Solamente vivir
Hasta el final.

 

(Boris Pasternak)

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