Somos muchos los que disfrutaremos estos días de unas vacaciones. En ellas haremos algún plan o actividad especial dentro de la gran variedad de ofertas y posibilidades que el mundo del ocio y el entretenimiento nos ofrece. En ellas, normalmente buscamos momentos extraordinarios y únicos.

Partiendo de la afirmación de que es necesario tener un tiempo de descanso y cuidado (y ojalá todo el mundo pudiera tenerlos debemos de ser conscientes de la importancia de encontrar el placer y la felicidad en lo ordinario.

Quizás estamos asumiendo que la felicidad y el gozo, está en las experiencias extraordinarias, y que el aburrimiento y la pereza está en todo lo demás. Si hacemos esto, olvidamos que en todo lo que nos toque vivir, podemos encontrar felicidad y sentido.

Así, preparar una comida para nuestros familiares y amigos. Poder tener un rato de charla reparadora con alguna persona hace tiempo que no vemos. Retomar un proyecto atascado y dar el primer paso. Poder dar un paseo meditativo. Cuidar nuestro cuerpo haciendo deporte. Leer un libro inspirador o dedicarle tiempo a alguna acción social, pueden ser una oportunidad para encontrar la felicidad, desde una actitud de servicio y entrega, al estilo del Evangelio.

Hagamos las cosas ordinarias con una sensibilidad extraordinaria.

¡Buen tiempo de verano!

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