Señor, haznos santos,
Como los del cielo
y como los que están en tus altares,
Y se glorían en Dios.
Santos como los grandes de la Iglesia,
Como los eruditos más sabios,
Como los misioneros que no descansan
Y los mártires que testimonian tu amor.
Santos como los familiares que ya se fueron,
Y nos esperan en lo eterno,
Porque vivieron ya sus últimos días,
Con la confianza puesta en Ti, oh Dios.
Santos, sobre todo, “de la puerta de al lado”,
En el servicio discreto junto a los más pobres,
En la sonrisa amable
Y en la dulce conversación.
Santos de día y de noche,
En la universidad y en el colegio,
En el trabajo y en la familia
Y, por supuesto, en el corazón.
Señor, haznos santos,
Que te buscan en todo,
Apóstoles que transparentan tu misericordia,
Pecadores llamados, pero con sana ambición.
Santos para cargar con nuestra cruz,
Y las del mundo, y las de la Iglesia,
Para anunciar en este mundo
El Reino de Dios.



