Siempre de modo inesperado, algún acontecimiento doloroso hace acto de presencia en nuestra vida que hace que todo se quiebre. En esos momentos, desde nuestra impotencia y fragilidad, lo único que podemos hacer es levantar la mirada hacia Dios…aunque no lo pueda ver.
A veces la vida nos grita en susurros y no la escuchamos.
Pasamos los días corriendo detrás del ruido.
Midiendo las cosas pequeñas con lupa ignorando lo eterno
hasta que un instante nos lleva a lo desconocido.
Y es ahí, en ese umbral entre el miedo y la esperanza,
descubrimos el milagro de tu amor.
Porque cuando todo se quiebra
Dios no nos deja caer,
nos toma como barro en sus manos
y nos vuelve a recomponer
en una habitación en silencio
donde solo late la fe
no hay mayor descanso que el de un corazón que confía
aunque no lo pueda ver.
Hay veces que valoramos la vida
cuando empieza a tambalear
y aunque el dolor nos invada
siempre podemos buscar la paz.
Y en los momentos de duelo
el corazón se vuelve a transformar
haciendo que el alma se rinda a los ojos de Dios.
Y es ahí, en ese umbral entre el miedo y la esperanza,
descubrimos el milagro de tu amor.
Porque cuando todo se quiebra
Dios no nos deja caer,
nos toma como barro en sus manos
y nos vuelve a recomponer
en una habitación en silencio
donde solo late la fe
no hay mayor descanso que el de un corazón que confía
aunque no lo pueda ver.
Solo Tú sabes más y aunque no entiendo el porqué
Sé que el duelo será luz para la gente.
Solo Tú, sabes más y aunque no dejo de llorar,
sé que el duelo nos hará más fuertes.
Porque cuando todo se quiebra…
Laraland



