Hace unos días se ha hecho conocido un cartel luminoso situado en una grúa de una obra en Vigo con el mensaje: «Mire hacia arriba». Se trata de una obra artística del colectivo Casantillón, que busca generar reflexión en el día a día de los ciudadanos. El objetivo del equipo era realizar una intervención artística en un espacio cotidiano para reivindicar la pausa y el pensamiento.

Tengo que admitir que me ha parecido una idea preciosa en medio de una ciudad famosa por sus luces y llena de dinámicas de consumismo constante, de las que yo mismo soy partícipe.

Trayendo esta frase a la oración, podría entenderse como una llamada de Dios a cada uno de nosotros para ser capaces de “levantar la mirada”, de no dejarnos arrastrar por lo ordinario de la vida, por el desánimo, los agobios, las dificultades, la pereza o el desgaste, y de comprender que estamos llamados a trascender las cosas, dándoles sentido desde el Evangelio. Así, lo ordinario puede convertirse en extraordinario, sintiendo que aquello que nos toca vivir es lugar de misión y que estamos llamados a dar esperanza a la vida que se nos presenta.

Quizás podamos guardar esta frase para que nos acompañe a lo largo de esta Cuaresma y rescatarla cuando sea necesario, para “mirar hacia arriba” y recordar que Dios nos llama a ser hombres y mujeres esperanzados.

Adelante.

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