Tras un tiempo desde la visita de León a España, puede ser conveniente mirar hacia atrás y ver si eso que aprendimos, vivimos, hablamos, o sentimos ese fin de semana de junio ha tenido efecto alguno.
Y es que, al menos para mí, una de las enseñanzas claves del Papa podría ser cómo podemos escuchar mejor la voz de Dios. ¿Recuerdas cuáles eran los 3 consejos?
En primer lugar, el silencio. Un silencio que ayuda a atender. A escuchar. Vamos todo el día, como él dijo, con los audífonos y conviene quitárselos. Ese ya es un primer paso para tener una vida con más silencio y atención.
En segundo lugar, saber que Dios te escucha. Sabe tu nombre y reconoce tu voz. Como un padre cuando su hijo perdido en una tienda grita “papá”. Hay multitud de niños y multitud de personas a las que uno de ellos puede llamar “papá”. Sin embargo, Dios, como ese padre, reconoce tu voz y sabe que es a Él a quien hablas.
Además, de que no hace falta demostrar nada, solo abrirse y contarle tus miedos, preocupaciones, alegrías y esperanzas. Él te conoce mejor que tú mismo. Cuando descubres que Dios te escucha y le diriges tu corazón, incluso tu diálogo interior puede hacerse oración.
Por último, escucha su Palabra. Palabra que, viva y eficaz, renueva todas las cosas en nosotros. Para reconocer su voz, escucha su Palabra. Entrar en oración, sin miedo, sabiéndote su hijo, con confianza, con disposición, y con el corazón abierto a su palabra es un paso que nos hace avanzar muchísimo.
Recuerda: silencio, confianza, y Palabra. ¿Te animas a intentar escuchar mejor la voz de Dios?¿Te acordabas de esto que dijo León?
