Sorolla representó a la Virgen como una mujer sencilla, o algunos dicen que pintó a una mujer sencilla como la Virgen. Es en el fondo un reflejo de la mujer, de la madre, de nuestras madres. Una joven creyente que se abre a la invitación y al plan de Dios. Una invitación a tenerla como modelo de nuestras vidas y a dejar que sea Ella la que guíe nuestros pasos hacia Dios.




