Llevo ya casi cinco años trabajando en comunicación. Podría decirse, sin exagerar, que la comunicación no es solo una tarea más en mi vida: es la misión que se me ha confiado. Es, en el fondo, la forma concreta en la que intento anunciar a Cristo en este tiempo y en este mundo digital que habitamos.

En estos años he participado en muchos proyectos. Algunos grandes, otros pequeños; algunos con mucho eco, otros más discretos. Unos han salido muy bien, otros no tanto. Pero con el paso del tiempo he aprendido que nada de eso es lo verdaderamente decisivo. Porque hay proyectos que no se miden en cifras, ni en horas invertidas, ni siquiera en resultados visibles… sino en el corazón.

Y hoy, querido amigo de pastoralsj.es, quiero hablarte de uno de esos proyectos.

Seguramente uno de los más grandes que he tenido la gracia de vivir.

No porque haya sido el más ambicioso en lo técnico, sino porque nace de lo más hondo de lo que somos. Las Confesiones de san Agustín son, como bien sabes, uno de los libros más leídos e impresos de la historia. Un texto que ha tocado el alma de generaciones enteras. Pero hoy quiero presentártelas de una forma nueva: en audiolibro.

Se trata de una obra que hemos realizado juntos las órdenes de San Agustín y los Agustinos Recoletos. Una obra muy especial, porque –como dijo Blanca Serrano, la productora, en la presentación– es la propia familia de san Agustín la que te lee sus Confesiones.

La familia del Doctor de la Gracia ponemos nuestra voz al servicio de su historia. Le ponemos voz a quien para nosotros no es solo un autor, sino un padre.

Para mí, este trabajo ha sido un regalo inmenso. No solo por haber podido hacerlo posible, sino porque me ha permitido encontrarme con muchas personas y, sobre todo, trabajar con mi propia familia agustiniana. Y eso no tiene precio.

Pero no soy solo yo. Detrás de esto están Amparo, Javier, Scot, Antonio, Blanca, Rosa… y tantos otros. Una larga lista de nombres que, juntos, han hecho posible que hoy la familia de san Agustín sea quien lea estas Confesiones.

Por eso, desde ahora, las Confesiones no solo se leen: se escuchan.

Y hay algo más que no quiero dejar de decir. Este proyecto tiene también un carácter solidario. Todos los beneficios que puedan generarse serán destinados a la Limosnería Apostólica, es decir, a las obras de caridad que impulsa el Papa León XIV, un Papa profundamente marcado por la espiritualidad agustiniana.

Gracias por llegar hasta aquí. Gracias por leer… pero, sobre todo, por escuchar.

Hace tiempo leí que san Francisco Javier murió con los brazos doloridos de tanto bautizar. Yo, humildemente, espero morir con los dedos cansados de tanto teclear… por seguir anunciando a Cristo en este continente digital que también necesita el Evangelio.

Señor, que nunca nos cansemos de anunciarte, de amarte y que el día que nos llames sigamos estando inquietos por ti.

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