Te deseo que ores cada mañana
Y ofrezcas tu día al Señor.
Porque solos no podemos
Pero, con Dios, todo es posible.
Te deseo que llames a tus padres,
Y a todos tus hermanos.
A pesar de sus errores,
Son tu familia y tu escudo.
Te deseo amarte a ti mismo,
Y que escuches tus deseos.
Apunta alto y trabaja
Para conseguir tus sueños.
No te olvides que esta vida
Solo es algo pasajero.
Atesora cada instante
Para disfrutar lo Eterno.
No te olvides del obrero,
Que trabaja día y noche,
Ni del campesino viejo
Que alimenta nuestros cuerpos.
Te deseo que te ejercites,
Que leas un poco cada día.
Que cuides tu mente y tu cuerpo.
Para que vivas en armonía.
Te deseo que ayudes al adicto,
Que va solo y vagabundo.
Intenta escuchar su grito,
Aunque viva en otro mundo.
Te deseo que camines por el parque
Disfrutando tierra y sol
Que a diario escuches a las aves,
Riega el huerto con amor.
Te deseo que escuches la música,
que trae paz a tu corazón.
Que vivas apasionado
Por el Reino y su canción.
No olvides esa guitarra
Ni aquel canto que te abrasa.
No te olvides de bailar
en el ritmo que te agrada.
Te deseo que escribas de vez en cuando
Y que expreses lo de adentro.
Y que compartas tu tiempo
Con los más pobres del pueblo.
Te deseo respirar en la mañana fresca,
Y contemplar cada atardecer.
No dejes de ver amaneceres
que te renuevan por dentro.
Te deseo que cada noche
Le des gracias al Señor
por la jornada que acaba,
Por su gracia y por su Amor.
Te deseo seguir a Cristo,
Y que seas un fiel testigo
De la Misericordia de Dios
En la Misión que te espera.



