Es cierto que hay mucho escrito y publicado sobre el Adviento, desde dimensiones distintas y con atractivos diversos. Estamos acostumbrados a que este tiempo sea de luces, bullicio y adornos. Solo por esto, tiene sentido adentrarse en estos escritos esperanzadores. Creo que José ha conseguido guiar al lector por el adviento, haciendo una propuesta sencilla y honda, de los aspectos más importantes para preparar el corazón. Dicho de otro modo, ha dado con la tecla que capacita prepararse con sentido a la vivencia del misterio de la Navidad. Además de las reflexiones que va presentando, es esencial también, la diversidad de ayudas que le va regalando al lector: imágenes, canciones y otros recursos, que visibilizan herramientas para crecer en la fe y en la esperanza, propias de este tiempo de Adviento. Es un libro para gustar despacio. Lento. Como las cosas importantes, porque el nacimiento del Señor Jesús es importante.
«la Navidad celebra el nacimiento del Hijo de Dios, de Jesús en medio del ser humano; el deseo de Dios de vivirse humano, una Buena Noticia. Dios quiere que seamos plenamente felices, maduros, en plenitud, y nos entrega a su Hijo, envuelto en pañales, como cualquiera, para que logremos deslumbrarnos ante una sencillez e inocencia que logre quebrar los ídolos todopoderosos y vacíos que nos hemos creado. El niño Dios, el sacramento por excelencia, se nos muestra en su debilidad para conquistar el corazón del ser humano y enamorarlo con sus pucheros, sus gestos y sonrisas inocentes en las que reside la Gracia y donde podemos contemplar el sentido de nuestra propia existencia»(p. 24).




