Exposición del Santísimo y canto

Un año más llega el Adviento. De nuevo la liturgia de la Iglesia nos hace levantar la mirada para profundizar en la esperanza a la que somos llamados (Ef 1, 18).

Aunque nuestras calles y ciudades se han llenado ya de luces y reclamos que quieren adelantar una Navidad efímera, esta tarde venimos ante Ti Señor, porque queremos parar y escuchar tu palabra silenciosa en este tiempo de espera que nos ayuda cada año a caer en la cuenta de la eternidad de tu presencia.

Nos arrodillamos ante Ti esperando encontrarnos contigo un día cara a cara. Ayúdanos, Señor, a alzar la mirada a escapar de nuestros laberintos y callejones sin salida. Señor Jesús ayúdanos a estar atentos y vigilantes para saber descubrir las huellas que en esta tierra conducen al Cielo.

Canto

Del Evangelio según san Mateo (24, 37-44):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.  En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. 

Hay acontecimientos que marcan un antes y un después en la vida de las personas. Hoy el Señor nos habla del acontecimiento definitivo – su venida en gloria al final de los tiempos. Igual que pasó a quienes vivieron el diluvio nosotros quizá andamos demasiado ocupados en lo de cada día… no nos atrevemos a parar y mirar hacia lo alto, a las realidades eternas…

Señor Jesús, Maestro y Amigo, cada vez que rezamos el Credo afirmamos que igual que ascendiste al cielo vendrás de nuevo cuando este mundo pase. Esa es nuestra esperanza. Aquello en lo que andamos ocupados o distraídos, lo que vemos y vivimos no es la plenitud a la que estamos llamados… nada de lo que hay en este mundo puede colmar nuestro anhelo de plenitud. Cuántas cosas buenas de mi vida quieren ocupar el puesto que solo a Ti te corresponde.

Señor Jesús al comenzar este adviento te pido que me ayudes a levantar la mirada sin despegar los pies del suelo para poder descubrir las huellas de eternidad en este mundo que pasa…

Canto

Cuando sabemos que alguien vendrá o que algo sucederá pronto no podemos evitar estar alerta y vigilantes, más aún si sabemos que eso que esperamos es bueno para nosotros…

El adviento nos recuerda que nuestra existencia es una espera. Siempre estamos aguardando al Señor que viene a darle plenitud a lo que de alguna manera es imperfecto e incompleto… No sabemos cuándo irrumpirá el Señor de manera definitiva en nuestra historia personal y en la Historia del mundo, sin embargo, por la fe sabemos que sucederá.

Vigilar es tener los ojos del corazón abiertos, vigilar es estar atentos a quienes viven a nuestro alrededor, vigilar es reconocer la venida del Señor cada día… solo así, entrenando nuestra mirada podremos reconocer a Dios cuando llegue la Navidad en ese niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Canto, bendición reserva y canto a María

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