En el escenario más incierto,
más desconcertante,
más incapaz de,
más vacío de,
más aterrador,
más doloroso,
más hostil,
volviste.

Y yo, distraída en lo absurdo,
empeñada en la noche oscura,
¿cómo se me había podido pasar?
Ni te había oído llegar.
hasta hoy, hasta esta mañana.

Ya has vuelto,
radiante y herido,
renacido y hermano.
Siendo presencia viva
especialmente ahora,
especialmente aquí,
en medio de esta comunidad.

Vuelves,
insistiendo en recordar
que esto va de amar la Palabra,
de cuidar al otro con un gesto,
de atender los signos cotidianos,
y de encontrar esperanzas minúsculas,
en este tambaleante escenario.

Te puede interesar

PastoralSJ
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.