reflexión

Creer a contracorriente

Una corriente adversa: el mundo

«Los sumos sacerdotes y los letrados buscaban apoderarse de él con una estratagema y darle muerte» (Mc 14, 1)

A veces cuesta hablar en tu nombre. O decir que creo en Ti. A veces me hacen sentir un bicho raro. En clase, en el trabajo, hasta en la familia, por tomarte demasiado en serio. Por buscar que tu evangelio sea algo más que un rumor. Da miedo la burla, y golpea la indiferencia. Y, sin embargo, no me dejes perder el coraje, la sed, la pasión, la búsqueda. No dejes que venza el silencio ni la comodidad. Ayúdame a creer en Ti

¿Dónde encuentro dificultad en mi vida para vivir en cristiano?

Explicación de lo que pasa

Mundo, huerto casi muerto,
siempre siempre siempre
con la pena puesta,
con el rencor al hombro
con el odio a cuestas;

–llorando a voces
gritando con silencio,
casi cobarde ya de tanta valentía–.

Dios intuitivo usa
tu más dulce huracán y haz de leña,
porque se arrasen cosechas de tristeza
y nazca un trigo nuevo.
¿Qué pasa en este huerto casi muerto?
¿Qué pasa en este mundo donde me hundo?
¿Qué pasa en este huerto de la Vida
donde se secan todos los frutales
y se nos pudren las sonrisas,
donde no se dan bien las 'buenas tardes'
en donde solo medran las ortigas?
¿Qué pasa en este huerto casi yerto?

(Gloria Fuertes)

Otra corriente "adversa": De alguna manera, tú mismo, Dios.

«Desde lo hondo te grito, Señor, dueño mío, escucha mi voz» (Sal 130)

Sí, Señor, perdona que te lo diga. A veces tu evangelio es exigente, y me asusta vivirlo. A veces no me lo pones fácil. A veces callas tanto, descolocas mis expectativas, no te siento, no te encuentro, no te entiendo… Y casi pienso que juegas conmigo… Hasta que me doy cuenta de que esa es tu grandeza. Desbordar, una y otra vez, lo que intuyo. Aparecer, siempre nuevo. Irte desnudando de capas, para mostrarte ante mí cada vez más hondo, más simple, más Amor. No permitas que deje de buscarte. Ayúdame a creer en Ti.

¿Alguna vez o en alguna medida Dios me descoloca?

Contra todos

 

No es fácil hoy rezar. Nadie te deja
el silencio dispuesto y la palabra.
Tú parece que estás en la otra orilla
de Ti mismo, y no llegas a escucharnos.

Y, sin embargo, quiero, contra todos,
rezarte a media voz; lo necesito
mientras paro mi lucha, y le pregunto
a los hombres por Ti sin que lo sepan.

Sin oración me quedo desolado,
falto de tu exigencia y de tus manos
por mis ojos que atisban tu venida.

Vaya a Ti mi oración, te vaya en contra
de este puño de voces que entrecruzan
su ruido en mi silencio que te añora.

(V. Arteaga)

Y una última corriente: Yo mismo

«Una cosa pido al Señor, es lo que busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida» (Sal 27, 4)

Porque a veces paso de Ti, me pierdo en trabajos, estudios, relaciones, proyectos… pero olvidando que, detrás de todo late tu manera de amar, de ser, de soñarme. Porque mi ego se infla (y Tú disminuyes), cuando debería ser al revés. Porque me instalo en lo ya sabido y dejo que se enfríe el amor por Ti.

…Pero, afortunadamente, tú rompes todas las inercias y desbaratas todas las defensas. Tú dominas las corrientes y las tormentas. Y sigues presente, ganándome poco a poco, cautivándome, seduciéndome día a día y enviándome a vivir en este mundo, a tu manera. GRACIAS.

  • ¿En qué siento que yo mismo soy fuente de tormentas?

Tú me salvas

 

No te cansas de mí,
aunque a ratos
ni yo mismo me soporto.
No te rindes,
aunque tanto
me alejo, te ignoro, me pierdo.
No desistes,
que yo soy necio,
pero tú eres tenaz.
No te desentiendes de mí,
porque tu amor
puede más que los motivos

 

Tenme paciencia,
tú que no desesperas,
que al creer en mí
me abres los ojos
y las alas…

 

(José M. R. Olaizola)

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