Recibirte

Te das Señor

en la mesa compartida

en los encuentros de vida,

en el abrazo,

la mirada

y la batalla.

Tú, todo corazón

yo, pobreza y límite,

solo deseos

de recibirte,

para ir haciéndome

contigo.

No te cansas de darte,

yo intento recibirte

disponiendo manos, corazón y vida

donde lates,

ahí te abres,

seguro y confiado

para hacer de mí,

haciéndote conmigo.

David Cabrera, sj

Te puede interesar