Señor Jesús, nuestra esperanza viva,
Tú has vencido el poder de la muerte
y has proclamado la esperanza de una nueva vida.
Somos peregrinos, y hemos venido a buscar tus huellas
en esta tierra marcada por la división y el dolor.
Haznos testigos de esa esperanza,
para que podamos seguirte con nuestra vida.
Señor Jesús, nuestro Emanuel, “Dios con nosotros”,
que podamos permanecer en tu amor incondicional y seguir tu camino.
Mientras avanzamos:
Que nuestros ojos reflejen tu mirada amorosa en nuestro mundo.
Que nuestras voces hagan eco de tu llamado a los pobres y marginados,
Que nuestros corazones se unan al tuyo,
que nunca se aparta de quienes sufren.
Señor Jesús, nuestra paz verdadera,
Cuando trabajamos juntos por la paz,
vivimos de verdad lo que esperamos.
Con el auxilio del Espíritu Santo, haznos portadores de tu amor.
Que podamos encender la llama de la paz dondequiera que vayamos,
y que se extienda a todos los rincones del mundo.
Santa María, reina de la esperanza y de la paz,
Ruega por nosotros para que seamos verdaderos amigos de Jesús.
San Ignacio de Loyola y todos los santos y beatos de la Compañía de Jesús,
Rueguen por nosotros para que sepamos encontrar a Dios en todas las cosas.
San Andrés Kim Taegon y todos los santos mártires de Corea,
Acompáñennos en nuestro camino por la senda de la paz y la esperanza.
Amén.
