Amigos en el silencio,
en el camino,
en la dicha y en la desdicha,
y en un agradable conversar.
Amigos cuando es de noche,
en las alegrías y en las penas,
en el encuentro y en el desencuentro,
y cuando todo parece encajar.
Amigos en lo profundo,
con sabor a eternidad,
compartiendo historias,
que la vida hace brotar.
Amigos en el alma,
en la mesa compartida,
junto al pan y al vino,
y unidos para rezar.
Amigos más allá del tiempo y del espacio,
de la diferencia y de las lágrimas,
en la bruma y en la tiniebla
y en un feliz despertar.
Amigos, ojalá que para siempre,
cuando Dios es el que nos une,
amigos en el Señor,
amigos que enseñan a amar.



