Una obra que no deja indiferente: o fascina o deja frío. Se trata de un referente del arte religioso en los años cincuenta, donde lo abstracto se empezó a introducir en el arte religioso. Es el primer edificio religioso moderno de España. Aunque cuesta entenderlo hoy, donde la sociedad ha perdido las referencias religiosas, su significado y comprensión abren la puerta a la reflexión, especialmente con las corrientes teológicas de su tiempo. En ellas, Oteiza quería representar el vacío existencial -solo llenado por el Espíritu-; el sentimiento de comunidad con las 14 figuras; el descendimiento -pues hay que bajar escaleras para entrar en el templo- o la comunión con la naturaleza propia del carisma franciscano.


Año
1969
Autor
Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga. Jorge Oteiza y Eduardo Chillida.
Localización
Santuario de Aránzazu. Oñati (Guipúzcoa)
